Visita Guiada
Calmando la sed
Escena rural, prácticamente abocetada en las figuras y en las casas. El trazo suelto y multicolor resuelve el aire y la tierra con bruscos cambios de matices.
Bodegón
Desde los brillos de cobre se derrama el mar azul y rosa. Condimentos para la comida. Fondo partido en calientes y fríos, verdes y tierras. Transparencias del agua que resuelve en brillos. Formas y colores en equilibrio.
Cabeza de monje
Vigilante quietud. Luminosa frente de meditación. Pinceladas de negritud- rodeada de blancos. Cabeza orlada por colores encontrados. Humildad tranquila del lego
Interiores Holan
deses
Nuestra mirada se encuentra con el barroco holandés. Suaves luces que se difumina por las amplias estancias, contemplando tareas hogareñas, íntimas reuniones, objetos domésticos. Aire sutil que envuelve las escenas. Luz de Vermeer que se posa sobre la paleta del artista extremeño.
El café
Escena de principios de siglo. El viejo libertino y las alegres muchachas. Detrás la taimada celestina. Aire de conversaciones y cigarros, música de orquestina, tertulias. Al fondo a lo mejor pasa la breve figura de Toulouse-Lautrec.
Paisaje 
Naturaleza que surge en breves manchas sin límite de dibujo, dándonos luces, aguas, tierras, árboles esquemáticos, vida al fondo. Movimiento de colores, al aire libre del impresionismo.
Toros
Secreta afición del pintor, que extiende el temple sobre el giro negro y ciego de la furia. Testigo de la culminación del encuentro, la misa de los colores, atenta al movimiento del riesgo.
Brujas
Apunte de viaje. Las centenarias casas reflejando el paso del tiempo en los quietos canales. Barca que rompe los colores. Al fondo tonalidades rosas en los árboles imaginarios
La visita
Juego de manos. Manos maternales que acogen al hijo. Manos ansiosas de maternidad que rodean al cántaro. Ternura compartida ante el ideal femenino. Suaves pinceladas que atenúan el ambiente para velar el sueño infantil.
Bordadoras
Aquí ya no entra la suave luz de los ventanales holandeses. Aquí lo que entra por la ventana es la explosiva luz del impresionismo, que se rompe en mil tonalidades sobre los quicios y se esparce en el aire cayendo sobre las figuras juveniles.
Otoño
El pintor ha conseguido su máximo anhelo, atrapar la luz, y lo hace entre los troncos simplemente señalados por marrones y naranjas. Leve luz otoño que pasa hacia la mirada del visitante.
Monaguillo
Blanco y rojo, colores siempre presentes en la paleta del pintor, que esbozan su más querido recuerdo de infancia, cuando él era esa figura, que parece estar esperando al artista.
La espera 
El dolor llega del frío azul del mar. Gestos que anuncian tragedia. El tiempo se alarga. Alguien no llega. El aire trae tristeza y llanto. Abrazan la desolación.
Interior 
Dulce luz que ilumina la solicitud maternal Tierno aseo que termina en amoroso abrazo bajo el dorado espejo. Desvaídas tonalidades señalan la placidez.
Procesión en Castilla 
Protagonismo de nubes cargadas de celajes, que se abren derramando encontradas luces sobre un Cristo al viento, que procesiona sobre la austeridad castellana. Lento paso bajo el cielo desgarrado. Procesión en Castilla Protagonismo de nubes cargadas de celajes, que se abren derramando encontradas luces sobre un Cristo al viento, que procesiona sobre la austeridad castellana. Lento paso bajo el cielo desgarrado.
Viejo con g
orro
Descanso reparador del vino. Exotismo en el tocado. Cansancio de todos los caminos que se adivinan en la distancia. Rojo de todos los tiempos. ¿De dónde vendrá el rojo?
La cascada
Baño de iniciación purificadora bajo el agua cristalina. Quietud de las figuras desnudas. Fondos inquietantes que atentan contra la inocencia. Arriba en las tinieblas se atisba al maligno en las alas del murciélago.
Tierra extremeña 
Aquí el alma del pintor se abre a sus cielos y a sus tierras mostrándonos los colores que robó para sus cuadros, la serenidad y la luz con que los rodeó, devolviéndolos a donde nacieron, a su tierra extremeña.
Procesión en Maguilla 
Visión en la distancia del recuerdo. Cielo que acentúa la intemporalidad. Imagen de la antigua iglesia que acogió la niñez del artista. Procesión de la Virgen de España. Rodeada de manchas impersonales. Delante los monaguillos, y entre ellos, el pintor.
El rescate
En 1989 ocurre un trágico incendio en la calle Fuencarral de Madrid. Un joven fallece al intentar salvar a unos vecinos cercados por las llamas. El pintor, impresionado por la imagen del rescate del cuerpo, plasma este descendimiento de un "crucificado" anónimo, símbolo de la humanidad que se inmola por los demás. Nuestra mirada se estrella sobre la muerte del hombre del pueblo, que con los brazos en cruz, desciende de su sacrificio en brazos del pueblo.
Aquelarre 
Surge la influencia goyesca en la terrible danza, en la macabra ofrenda, que se levanta como símbolo tenebroso hacia las fuerzas de la destrucción y del mal. Contrahechas figuras que se recortan sobre un fondo de alucinación.
Pobre caballo
Zarandeo de formas y colores sobre la fuerza bruta. Pobre pingajo que se balancea sobre las astas, entre picador y monosabio. Empuje concentrado en negros.
Peñíscola 
Color y solo color. Es acaso el cuadro más plenamente impresionista M pintor. Barcos y castillo resueltos casi de forma cubista. En las aguas flotan trazos que se funden en una sensaci6n mediterránea, en una "impresión" de luces y tonos.
El Borracho
Sueño y abandono tras el vino derramado. Cabeza que oculta penas y desvaríos. Refugio de la blanca camisa en la miseria taberna. Ya acaba todo el dolor sobre la mesa, recostado en la almohada de las manos.
::Descendamos a la sala y nos encontraremos en amable revoltijo los recuerdos del pintor, los diplomas, las condecoraciones, las medallas, los premios, los homenajes, las fotografías, testimonios de una vida vivida para el arte, que ha surgido de la humilde paleta que el pintor ha donado como su joya más valiosa, de la que a lo largo de una existencia ha nacido este mundo del color, que hoy descansa en el centro de su pueblo, en el corazón de Maguilla.
Fdo: José Luis Morante Robles